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Diez años, cien motivos para amar el cine (penúltima parte): Anchors Aweigh (Levando anclas) - George Sidney, 1945.-


Motivo N° 1: la receta para un musical absurdo y maravilloso.-

Batir dos marineros con los rostros de Gene Kelly y Frank Sinatra en un permiso de tres días en Los Ángeles, un niño igualito a Dean Stockwell que sueña con unirse a la Marina y una aspirante a cantante con la voz de Kathryn Grayson que quiere conocer a José Iturbi, hasta punto de soufflé. Añadir a la mezcla un puñado grande de canciones (algunas más o menos vinculadas con la trama, otras absolutamente aleatorias) y una cucharada copetona de equívocos y mentirillas, espolvorear con un Technicolor rabioso y hornear por dos horas veinte minutos a fuego fuerte. La preparación aguanta más de ochenta años en la alacena, conservando la frescura del primer día.-

Esa es la receta para lograr un musical que no tiene ni pies ni cabeza pero que engancha y emociona con la desenfadada fuerza creativa que lo propulsa.- 


Motivo N° 2: el cine dentro del cine.-

Joe (Kelly) y Clarence (Sinatra) obtienen un permiso de tres días para pasar en Los Ángeles gracias a su acción heroica en combate. Joe sólo quiere reencontrarse con su novia local (tiene una en cada puerto), Lola, pero Clarence tiene otros planes: quiere que Joe le enseñe su técnica de levante y la chica que ha elegido para aplicar sus nuevos conocimientos es Suzy (Grayson), la tía de Donald (Stockwell), un niño huérfano al que conocieron por casualidad. Cuando los dos amigos arruinan las chances de Suzy de conocer al célebre José Iturbi (quien es el único que puede hacer realidad el sueño de Suzy de convertirse en una estrella del cine musical), Joe inventa que ellos lo conocen y pueden ayudarla. El problema es que no solo no conocen a Iturbi sino que además no pueden encontrarlo en ninguna parte. El ritmo frenético del músico hace que siempre se les escabulla. El primer lugar donde lo buscan es el estudio de cine en el cual está ensayando un número, y aquí la película nos regala un vistazo (seguramente idealizado) de la vida dentro del lote de MGM. Los cazadores de autógrafos esperando a las estrellas en las puertas, los galpones vacíos que se convertirán en sets fantásticos, los extras que van de aquí para allá en vestuarios fastuosos, la cafetería donde se mezclan los aspirantes y los consagrados, los tramoyistas que dan el visto bueno a las pruebas de los novatos, las cámaras gigantescas que flotan con gracia por encima de los actores.-


Motivo N° 3: La inventiva.-

Algo maravilloso en esta película es la forma en la que se advierte que el equipo de producción no creyó que existieran “malas ideas”. Imagino al productor Joe Pasternak, a la guionista Isobel Lennart y al director George Sidney reunidos en torno a una mesa y recopilando cuanta idea se les cruzara por la cabeza: “¿qué tal si ponemos a Iturbi tocando un piano de cristal y lo filmamos desde abajo?” “¡Excelente!” “¿Y por qué no hacemos que Kelly y Sinatra rueden por una ladera?” “¡Genial!” “¡Hagamos que la tía Suzy trabaje en un restaurante mejicano, así tenemos una excusa para vestir al elenco con colores brillantes!” “¡Y filmemos las sombras de los músicos proyectadas de fondo mientras Sinatra canta una canción romántica!” “Y ya que estamos, pongamos a Kelly bailando una versión ‘a la española’ de La Cumparsita” “Bueno, eso no encaja para nada con la trama, pero lo haremos entrar”.-

Este desborde creativo, llevado a cabo con amor (es indudable que estos tipos estaban fascinados con sus propias ideas, de lo contrario el producto final hubiera resultado pesado y sin gracia teniendo en cuenta que la película es muy larga), hace que al final uno se quede con el corazón alegre y ganas de salir bailoteando por los pasillos.-


Motivo Nº 4: El rey que no sabía bailar.-



Uno de los momentos más destacados de la película es el número del rey que no sabía bailar. Joe prometió visitar a Donald en su escuela y llega justo cuando el niño está contando una versión exagerada de las aventuras del marinero en combate. Para dar gusto a los niños, les cuenta un cuento de fantasía y con ellos nos transporta a un mundo… pues de cuentos, en donde Joe se transforma en un forastero en un reino lejano, en donde los habitantes animados (animales del bosque con carita Disney) viven tristes porque un decreto real prohibió el canto y el baile. Joe corre hacia el castillo para enfrentar al rey (el ratón Jerry de Hanna y Barbera), quien está sentado en su trono con aire melancólico. El rey le confiesa a Joe que dictó su decreto porque él - que debe saber hacer todo mejor que sus súbditos - no sabe cantar ni bailar, pero Joe le explica que eso es ridículo, que cualquiera con alegría y generosidad en su corazón puede hacerlo, y lo invita a intentarlo en un número maravilloso que Kelly comparte con su partenaire animado.-

Este número no sólo es delicioso por su vivacidad y alegría contagiosas sino que además es una maravilla técnica. La coreografía creada por Kelly está especialmente diseñada para mostrar todas las posibilidades de interacción entre el bailarín y la figura animada: Jerry pasa por delante, por detrás, por arriba y por debajo de Kelly, se cruzan miradas y se toman de las manos y en todo momento, la integración es perfecta.-


Motivo N° 5: la resolución del conflicto.-

Uno de los mayores problemas que a mis ojos tienen las tramas que se sostienen en un engaño es que las explicaciones finales suelen ser sosas e insatisfactorias. Anchors Aweigh salta ese escollo de manera impecable, ahorrándose la explicación y dejando que Suzy descubra la verdad (esto es, que Joe y Clarence no conocen a Iturbi) de boca del propio músico, a quien logra conocer de manera casual en la cafetería del estudio. Esto inmediatamente eleva la película en mi consideración y la convierte en uno de mis engaños de cine favoritos.-


Motivo N° 6: Dean Stockwell niño.-



Mis últimos motivos están todos dedicados a los actores. El primero es la ternura de Dean Stockwell niño. De adulto, me es imposible separarlo de su rol en Compulsion, como uno de los jóvenes sádicos que matan por el solo placer de matar; pero aquí es un niño adorable que en ningún momento resulta afectado o insufrible como a veces pueden ser los niños en las películas.-


Motivo Nº 7: Frank Sinatra.-



Sinatra es el primer actor en esta película que marca su segunda aparición actoral (anteriormente registra otras seis intervenciones, pero en todas hace de sí mismo). Aquí luce jovencísimo e inocente, delgado como un palo y canta, por supuesto, como los dioses.-

En particular, me deja siempre embobada el número de baile que comparte con Kelly (I begged her). El anecdotario de la película cuenta que Kelly se agarró terribles dolores de cabeza para lograr que Sinatra domine la coreografía, y si esto es cierto, el esfuerzo bien valió la pena. El resultado es un número complejo con momentos casi acrobáticos tanto para los bailarines como para la cámara (ese travelling hacia atrás mientras Kelly y Sinatra saltan de catre en catre es asombroso) y lo que más me gusta es la sonrisa de genuina satisfacción que tiene Sinatra en el rostro al final del número.-


Motivo N° 8: Kathryn Grayson.-



Grayson cumple a las maravillas el rol de “la chica” de la cual tanto Clarence como Joe se enamoran. Es bonita (con algo de ratita en su expresión que resulta muy simpático) y dulce, pero al mismo tiempo tiene los pies sobre la tierra y uno se convence de que es una tía responsable capaz de cuidar de Donald al mismo tiempo que persigue sus sueños de gloria.-

La película le ofrece una buena oportunidad para mostrar sus habilidades, tanto de soprano lírica como de cantante de baladas suaves, y también para actuar un poquito. Todos sus números son buenos, pero creo que mi favorito es el tango Jealousy (su primera canción en la película y la primera vez que los dos protagonistas la escuchan cantar), y me gusta sobre todo la frase que les dice a los amigos antes de retirarse detrás de escena “pase lo que pase, sean valientes”. Es una tontería, pero demuestra que Suzy no se da ningún aire de importancia, y la forma en la que Grayson la pronuncia me hace pensar que ella tampoco.-


Motivo Nº 9: Billy Gilbert.-



Este actor (de quien nunca recuerdo el nombre, pero cuyo rostro y voz son inconfundibles) tiene un rol muy pequeño en la película, es el encargado del restaurante en el que trabajan Suzy y la joven de la que terminará enamorándose Clarence (Pamela Britton). Sin embargo, lo destaco como un motivo porque me divierte mucho y porque en mi memoria está ligado de manera indeleble con aquel distraído Sr Pettibone de His Girl Friday.-


Motivo N° 10: Gene Kelly.-



Obviamente mi favorito en la película es Gene Kelly. Kelly nunca está allí simplemente para ocupar espacio en la pantalla, es un trabajador hiperactivo donde quiera que esté, pero en esta etapa de su carrera en particular todavía estaba “probándose”. Acababa de filmar Cover Girl, la película que le dio la primera oportunidad de hacer algo realmente creativo con la coreografía (el número destacado se llama Alter ego y en él, Kelly baila con su propio reflejo) y aquí lo hace todo: tap, ballet, acrobacias, duetos y bailes en solitario; y actúa también, su “camino del héroe” de mujeriego empedernido a romántico enamorado es interpretado de manera muy efectiva y natural. Hace algunos años reseñé el número delirante que Kelly hace al ritmo de “La Cumparsita” pero hoy me quedo con el número que interpreta con una jovencísima partenaire, Sharon McManus quien en ese entonces contaba con apenas siete años, y que es una delicia. Kelly tenía como marca registrada los números con niños, pero este número en particular me recuerda (en el otro extremo de la vida) aquel de An American in Paris en donde baila con la señora mayor. Kelly podrá haber sido exigente y hasta tiránico (la historia de Debbie Reynolds llorando en el set de Singin’ in the Rain es archi conocida), y sin embargo cada vez que veo estos números en los que baila con compañeros más jóvenes o más viejos o menos experimentados o con habilidades más limitadas, lo único en lo que pienso es en que - esencialmente - era un coreógrafo y un docente (empezó su carrera con una academia de enseñanza junto a su familia). Y entonces no puedo enojarme con él por haber echado un grito o dos o por haber exigido una repetición más en los ensayos. Lo que queda, después de todo, es el milagro del movimiento registrado en celuloide.-


Comentarios

  1. Hola Bet
    Sabíamos que el musical -y Mr. Gene Kelly- tendrían que pasarse en algún momento por aquí...
    Hacen buena pareja Kelly y Sinatra aunque parecen como los dos polos del imán. Donde uno es pro el otro siempre parece amateur. Con uno el director corre el riesgo de que se le menosprecie y el otro... pues le da igual quién sea el director.
    Siempre me extrañó que en una obra de fantasía, como esta, utilizasen un personaje real: el pianista José Iturbe era un pianista Valenciano que estaba en nómina en MGM (tal vez por eso el "guiño" latino de "la cumparsita").
    Por cierto si a "Levando Anclas" la llevas a tierra (la limpias de lo fantástico) te puede quedar algo muy parecido a "The Best Years of Our Lives" peli, aún más larga, que arrasó las pantallas al año siguiente.
    Otra curiosidad George Sidney que venía de "tocar techo" con "Escuela de Sirenas, Bathing Beauty" obra a mayor gloria de Esther Williams, repitió con Gene en "Los tres mosqueteros" y con Sinatra -cuando este ya se tomaba en serio el cine- en "Pal Joey"... y cuando su carrera declinaba con uno que quería cantar como Frank y cuyos movimientos sacudieron el baile como Gene: el Elvis de "Viva las Vegas".
    Un saludo, Manuel.

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    Respuestas
    1. Querido Manuel, puestas una junto a la otra, esta peli y la también-maravillosa-pero-por-otros-motivos The Best Years of Our Lives, suena increíble que hayan salido del mismo sitio (no del mismo estudio, claro, pero sí del mismo Hollywood). Levanto Anclas tuvo su suerte de secuela (pensaba originalmente como secuela de On the Town, pero a los fines de la discusión...) en It's Always Fair Weather, un musical de posguerra en tierra firme que tiene de todo menos buen tiempo. Ese tampoco ha aparecido aún por aquí, lo estoy reservando para una serie que quiero hacer más adelante en el año.-
      En cuanto a esas sirenas, sé que he visto Escuela de Sirenas porque mi papá, de chico, era admirador de Esther Williams así que (de grande) nos mostró sus películas pero no podría repetirle la trama. En mi memoria, todas las que he visto de Williams conforman un menjunje colorido y acuoso, jeje.-
      Le mando un abrazo grande, Bet.-
      PD: Me falta Pal Joey, la anoto a la lista.-

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  2. Qué bonito texto sobre este musical que tengo un poco olvidado y que últimamente lo pillo en un canal y veo solo números sueltos...
    Cada uno de los puntos lo he disfrutado.
    Pero qué fuerte analizar, leer y disfrutar de la vida y filmografía de Dean Stockwell, ese niño actor, que fue reinventándose en cada una de las décadas, dejando una carrera superinteresante... De estar en el Hollywood clásico a pertenecer a los extraños universos oníricos de David Lynch.
    Beso
    Hildy

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    Respuestas
    1. Querida Hildy, yo solo he visto a Stockwell de grande (y no tan grande) en Compulsion que descubrí gracias a vos, y me cuesta adivinar en sus rasgos que se trata del mismo actor. Después, sólo lo vi de niño aquí y en Gentlemen's Agreement.-
      Levando Anclas es casi diría un musical menor (no es de la célebre Unidad Freed, sino de Joe Pasternak) pero la verdad es que tiene mucho jugo. A mí me gusta mucho pero mucho. Ojalá pronto puedas darle un visionado completo de punta a punta y revivirlo en todo su esplendor.-
      Te mando un besote grande, Bet.-

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