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The Window (La ventana) - Ted Tetzlaff, 1949.-


Mezclemos Rear Window con Home Alone y obtendremos… The Window. Esta es la historia de Tommy Woodry (Bobby Driscoll), un niño que tiene por hábito contar mentiras (mayormente para darse importancia) y que una noche de calor es testigo de un asesinato cometido por sus vecinos del piso superior, los Kellerson (Paul Stewart y Ruth Roman). Sus padres (Barbara Hale y Arthur Kennedy) no le creen, como así tampoco los policías a los que acude, por lo que Tommy intentará huir de casa antes de que los Kellerson lo asesinen para cubrir su crimen anterior.-

La conexión más evidente de esta película con otra es, por supuesto, con Rear Window y no es de extrañar, dado que ambas están basadas en relatos de Cornell Woolrich, quien parece haber tenido una obsesión con las ventanas y los secretos que esconden. Lo que sí me extrañó es que en ninguno de los documentales que he visto y de los artículos que he leído sobre la obra maestra de Hitchcock se menciona esta película, la cual descubrí por casualidad tras volver a ver Rear Window, cuando estaba buscando películas con temática similar. Es una lástima, porque creo que esta película, que no es muy larga ni glamorosa, bien merece la pena y llegaría a un gran público si se le diera más difusión al menos como hermanita menor de la muy famosa Rear Window.-

Tampoco me sonaba para nada el nombre del director Tetzlaff, y mirando su filmografía encontré que mayormente se desempeñó como director de fotografía. Entre sus títulos se encuentran películas que recuerdo por la belleza de su fotografía (sobre todo en escenas nocturnas) tales como Love Affair, Hands Across the Table, My Man Godfrey, Remember the Night, You Were Never Lovelier, The Enchanted Cottage y su última película como cinematógrafo… Notorious. Con tales pergaminos no es de extrañar, sin perjuicio de la contribución que hayan podido tener los dos directores de fotografía acreditados - Robert De Grasse y William O. Steiner, con extensas filmografías por su propia cuenta - que la película se vea como los dioses. Gran parte de la acción transcurre de noche y además la última secuencia tiene lugar en un edificio abandonado, y en cada una de estas escenas las luces y las sombras cumplen un rol fundamental para incrementar el suspenso y la tensión en una historia que en sí misma es muy simple. Y si bien la carrera de Tetzlaff como director no tiene títulos tan recordados como los que he mencionado de su faceta de cinematógrafo, es destacable el clima que logra crear, sobre todo en la tangibilidad de ese calor insoportable (otro aspecto en común con Rear Window y es que en qué otra estación del año uno dejaría la ventana abierta para que los vecinos lo espíen) y la sensación de peligro al que se expone el niño. También explora, y muy bien, el punto de vista de Tommy frente al drama que enfrenta, con toques que no dejan de ser humorísticos, como en la escena en la que se presenta en el destacamento de policía para contar lo que ha visto y primero ve un gato que ingresa al despacho del Capitán como si perteneciera allí y luego, al acercarse al mostrador, no ve más que la frente del oficial de guardia por la altura del mueble.-

En cuanto a los temas de la película, uno de los más interesantes es el de la opresión que sienten todos los personajes de la película, por distintos motivos. Los padres de Tommy no saben qué hacer con su hijo, están ajustados económicamente y las mentiras del niño llegan al extremo de hacer peligrar la conservación de su pequeño apartamento. Además el padre de Tommy trabaja de noche y no dispone de mucho tiempo para compartir con su hijo y la madre no tiene demasiado carácter, más que nada parece vivir extenuada, además de estar preocupada por la salud de una hermana a la que nunca vemos en pantalla pero cuya enfermedad juega un rol central en la trama. Tommy, por su parte, busca llamar la atención de sus padres y de los otros niños del barrio con sus mentiras, inventando un mundo de opulencia y emoción, pero cuando su padre le hace prometer que no contará más mentiras para que no llegue a sentir vergüenza de su hijo, se ve atrapado entre la espada y la pared que representa la única verdad que está diciendo, y que nadie cree. Y también se sienten oprimidos los villanos: no sabemos nada sobre los Kellersons, excepto que tienen fama de buena gente en el edificio. Desconocemos a quién han asesinado y por qué pero no parecen un par de demonios sino dos personajes muy humanos que viven en un departamento miserable y están desesperados. Es muy interesante imaginar su historia a través del crimen que cometen: antes de que se cometa el asesinato, la Sra. Kellerson revisa la billetera de su víctima (que está dormida sobre la mesa) y roba un fajo de billetes. Cuando el hombre se despierta y la descubre, el Sr. Kellerson aparece de pronto desde la habitación contigua y los tres se trenzan en una gresca que terminar con el desconocido muerto de una puntada de tijera en la espalda (a lo Dial M for Murder). No vemos quién ha dado la estocada mortal, si el Sr. o la Sra. Kellerson y tampoco sabemos qué tipo de situación se estaba desarrollando antes del crimen. Un detalle que me llamó la atención es que en la escena la Sra. Kellerson lleva un vestido de satén negro, sencillo pero mucho más elegante que cualquiera de los que le vemos en el resto de la película y tal vez esté sacando demasiadas conclusiones de lo poco que se ve en pantalla, pero en mi imaginación, la Sra. Kellerson sedujo al desconocido, llevándolo hacia su departamento para emborracharlo y robarle… ¿tal vez? No lo sabemos, pero no deja de ser tentador el imaginarse la historia completa.-

En la segunda mitad de la película los Woodry dejan a Tommy solo en casa y, permítaseme la disgresión, esto es lo que más me enoja. El Sr. Woodry tiene que trabajar, lo entiendo, pero que la Sra. Woodry deje a su pequeño hijo, quien ha actuado extraño todo el día y está aterrado, para ir a cuidar a su hermana por muy enferma que estuviera, me parece imperdonable. Para empeorar las cosas, el Sr. Woodry encierra a Tommy, quitándole toda posibilidad de escapar ya no digamos de los asesinos que viven en el piso de arriba sino de cualquier otra emergencia. Dios no permita que el edificio se incendie, porque el pequeño Tommy no tendría ninguna chance de sobrevivir. Fin de la disgresión. En esta segunda parte los Kellerson toman mayor protagonismo al tiempo que intentan deshacerse de Tommy llevándolo al edificio abandonado en el cual ha comenzado la historia, ya que los niños del barrio lo usan para jugar y esconderse. En efecto, The Window tiene una bella estructura circular en donde la primera escena, que nos presenta a Tommy simulando encontrarse herido a escondidas de sus amigos del barrio, refleja el peligro real que el niño vivirá hacia el final.-

En una película tan breve y con tan pocos personajes, cada uno de los actores cobra vital importancia. Del quinteto principal, Barbara Hale y Arthur Kennedy son los que menos me han impresionado, no tienen mucho que hacer con sus roles, a decir verdad. Paul Stewart está en plena forma, quién mejor que él para interpretar a un sátrapa al que nada le importa demasiado; y Ruth Roman me ha sorprendido. No creo haberla visto en otra película que no sea Strangers in a Train, en donde aparece muy glamorosa y sofisticada, pero aquí hace de femme fatale de los barrios bajos con mucha solvencia. Sin embargo mis mayores elogios son para el niño Bobby Driscoll, que tiene todos los registros correctos para el rol: es travieso pero sin caer en la malicia, no sobreactúa su inocencia, y la escena que comparte con Arthur Kennedy, en donde éste dice su parlamento sobre no sentir vergüenza de su hijo, te parte el corazón.-


Comentarios

  1. Hola Bet
    Es refrescante encontrar una de estas perlas, que parecen engarzadas a disposición del que las encuentre.
    El personaje del niño recuerda, poderosamente, a Hayley Mills en "Tiger Bay".
    Me parece enternecedora tu postura anti-"sólo en casa" y me recuerda ese lugar común en que se ha convertido en las pelis de terror -herederas de estas de intriga- cuando un personaje secundario se aventura solo en la oscuridad... y todo el mundo sabemos que se dirige a Caja a cobrar porque su personaje a terminado la función.
    También creo que ese vestido negro de satén puede significar que los Kellerson tienen alguna fuente de ingresos no tan respetable como su imagen.
    Un saludo, Manuel

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    Respuestas
    1. Ay, no he visto Tiger Bay pero la sinopsis tiene bastante puntos en común con The Window, ciertamente.-
      Adoro encontrar estas pequeñas pepitas de oro (o de plata) y es que el cine clásico es tantísimo más que aquello que aparece en las listas de "25/100/1000 películas que ver antes de morir" (y es que después se complica, aunque si yo regresara en forma de espectro, me gustaría rondar una sala de cine que reponga clásicos... o una biblioteca).-
      Los Kellerson sin dudas no son trigo limpio, pero son muy humanos, me terminaron cayendo bien pese a todo.-
      Le mando un abrazo, Bet.-

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  2. Qué buen análisis de La ventana. Cómo he disfrutado leyéndote, además de ir recordando la película que hace mucho que no he vuelto a ver...
    Ayyyy, esas ventanas indiscretas cuánto juego dan.
    El niño está magnífico, además de dar matices y debates a este niño que tiene tendencia a la mentira. Y da mucha pena saber que años después, una vez Bobby Driscoll dejó de ser un crío, no supieron qué hacer con él y este no supo ni gestionar el fracaso ni encontrar nuevas metas, así que terminó visitando caminos que le hicieron caer en dependencias que acabaron con su salud y vida tempranamente.
    La ventana deja constancias de sus habilidades como actor infantil en un papel que no era precisamente fácil.
    Beso
    Hildy

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    Respuestas
    1. Querida Hildy, ciertamente el trabajo de Bobby Driscoll es lo que hace que esta película sea tan disfrutable, un niño con menos talento habría arrojado un resultado difícil de ver, por más que la película cuenta con otras virtudes. Qué triste que resultó su vida adulta, ¿verdad?
      Me volvió a tentar la posibilidad de una serie de visionados sobre ventanas indiscretas, dan para mucho además de conectar con la debilidad que todos tenemos de pispear un poquito lo que ocurre en la casa ajena.-
      Un besote, Bet.-

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