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Diez años, cien motivos para amar el cine (octava parte): El secreto de sus ojos - Juan José Campanella, 2009.-

Motivo N° 1: la estructura.-
Una de las cosas que más me gustan de esta película es su estructura. Hace muchos años, tras ver la película a poco de su estreno, leí la novela original de Eduardo Sacheri (la novela se llama La pregunta de sus ojos), autor del guión junto con el director Campanella, y la verdad es que no recuerdo ningún detalle por lo que no puedo atribuirle el mérito de la estructura al guión, tal vez provenga de la novela. En cualquier caso, lo maravilloso es la forma paulatina en la que vamos entrando en la trama a través de la suerte de McGuffin que contiene, por ponerlo en términos hitchcockianos: el violento crimen en el que muere Liliana Coloto (Carla Quevedo) y el dolor de su viudo, Ricardo Morales (Pablo Rago). Esto impulsa la trama en la que se ve envuelto el empleado judicial Benjamín Espósito (Ricardo Darín) junto a su segundo Sandoval (Guillermo Francella) y a la secretaria del Juzgado, Irene (Soledad Villamil).-
La historia es contada a través de dos líneas de tiempo: la del crimen y la ulterior investigación judicial y la del presente, en la cual Espósito recuerda lo ocurrido y lo vuelca en la novela que decidió escribir para salir del aburrimiento de la jubilación.-

Motivo Nº 2: la intriga.-



La investigación en la que trabaja Espósito es apasionante. Al principio parece que no hay pistas, ni el protagonista ni nosotros conocemos la identidad del atacante hasta que un detalle casi insignificante aporta una nueva línea de investigación: en todas las fotos de la víctima hay una persona que la mira fijamente, de costado, en secreto. Se trata de Isidoro Gómez (Javier Godino), un conocido del pueblo que estaba enamorado de Liliana pero luego perdió contacto con ella una vez que la joven se mudó a la capital. A partir de este elemento, que un buen abogado defensor podría destruir en dos segundos pero que a nosotros nos convence por completo por la forma en la que Espósito y Campanella nos los explican, los protagonistas empiezan a avanzar en su búsqueda del paradero de un sospechoso que siempre se les escapa…

Motivo N° 3: la pasión.-
… hasta que dan en la tecla para encontrarlo: su pasión por el fútbol. La tesis de la película, explicada en una escena brillante dominada por Francella, es que un tipo puede hacer de todo para cambiar, pero lo que no puede cambiar es su pasión. Cada uno de los protagonistas tiene una pasión que es lo que en definitiva los arrastra a la perdición. La pasión de Gómez es el fútbol, la pasión de Sandoval es el alcohol, la pasión de Irene es el estatus social, la pasión de Morales es el castigo al asesino de su esposa.-
La única excepción a esta constante es Espósito. Él es el único personaje que no sucumbe a su pasión, que es su amor por Irene y en su caso, lo que provoca su perdición es el miedo, la indecisión. Espósito es el único que sólo triunfa cuando se entrega a su pasión, cuando deja de combatirla y por eso es el héroe de la historia.- 

Motivo N° 4: la emoción.-
Uno de los elementos del “toque Campanella” es la emoción. Todas sus películas están atravesadas por la emoción y esta no es la excepción. Aquí encontramos la emoción que proviene de la propia historia (no sólo del crimen y sus consecuencias, que son sobrecogedoras, sino también de los protagonistas y sus renunciamientos personales), de la música maravillosa de Federico Jusid y de una manera de contar que es amorosa de los personajes y de los actores. El director los trata bien, los quiere y eso se transmite hacia el espectador.-
Hay dos momentos en particular en los que pienso al hablar de la emoción de la película (eso sin contar, por supuesto, el final de Sandoval que es devastador) y ambos están filmados en planos únicos, que sostienen la tensión. El primero, es la escena en la cual Morales, siguiendo una investigación paralela, llama por teléfono a la madre de Gómez para intentar sonsacarle información sobre el paradero de su hijo. Morales es un tipo metódico, un típico empleado bancario inmutable y racional, y al principio todo va bien. Él finge trabajar para un concejal municipal y la Sra. Gómez está más que dispuesta a darle información. Pero cuando la conversación toca la relación de Gómez con Liliana, Morales empieza a perder el control y cuando ya no puede continuar, cuelga el teléfono intempestivamente.-



El segundo momento, es el encuentro de Espósito e Irene con Gómez en un ascensor del Ministerio de Bienestar Social en el cual el asesino trabaja como fuerza de choque. En este caso, la emoción de la escena se traduce en tensión tanto para los protagonistas como para el espectador. En un descenso que parece eterno, sin pronunciar palabra ni mirarlos de frente, Gómez coloca una bala en la recámara de su pistola y sale del ascensor, dejando a los protagonistas y al espectador temblando.-

Motivo Nº 5: el humor.-
El otro elemento del “toque Campanella” es el humor. De la sinopsis de la película no parecería que esta película tiene comedia y sin embargo, la tiene y muy buena. Campanella se inserta en la tradición cinematográfica de tantos grandes directores que supieron combinar humor y emoción de manera equilibrada (nombres como Chaplin, Capra, Wilder, incluso Lubitsch me vienen a la mente) para entretenernos y llenar nuestras pantallas de momentos inolvidables…

Motivo N° 6: el elenco.-



… nada de lo cual sería posible sin un elenco brillante que esté a la altura del desafío. Si hablamos del humor en la película es imposible no mencionar al trío que Darín y Francella forman con Mario Alarcón, que interpreta al Juez a cargo del juzgado en el que trabajan los protagonistas. Juntos colaboran en una escena maravillosa que es comedia pura y - lo más increíble de todo - que está filmada en una única toma perfecta: la escena en la cual el Juez reprende a sus empleados por haber invadido otra jurisdicción durante sus pesquisas.-
El resto del elenco (y los dos protagonistas también, claro está) se destaca más en las escenas dramáticas y es particularmente destacable la labor de los actores cuyos personajes intervienen en ambas líneas de tiempo, el pasado y el presente, y que dan cuenta del paso de los años.-

Motivo N° 7: Ricardo Darín.-
La estrella de la película es sin dudas Ricardo Darín. Su personaje impulsa la trama, es el punto de contacto entre los distintos ejes de la historia y quien en el final resuelve la intriga. Ya he mencionado en otras entradas lo mucho que me gusta este actor. Su estilo de actuación no es rimbombante, no es de esos actores que se transforman por completo para cada rol sino que ha logrado dominar el difícil arte de ser él mismo y otro a la vez, y eso conecta conmigo como espectadora.-

Motivo N° 8: Guillermo Francella.-
En el momento del estreno de la película, Francella fue la gran revelación. El cómico, una figura archi popular de la televisión y el cine de entretenimiento en Argentina, rara vez (si alguna) había abordado un rol dramático y recuerdo que para muchos fue todo un descubrimiento verlo en este papel, que terminó abriéndole toda una nueva línea en su carrera. Aquí aborda un papel lleno de patetismo, un alcohólico que en el momento final realiza el gran sacrificio que lo redimirá.-

Motivo Nº 9: la Historia.-
Uno de los aspectos más destacados de El secreto de sus ojos es que aborda un período de la historia argentina rara vez tocado en el cine: los años previos al golpe de estado de 1976 y la violencia institucional cometida por las fuerzas paramilitares de la época.-
El espectador desprevenido puede pensar que la patota que irrumpe en la casa de Espósito en la noche es parte de los grupos de tareas de la dictadura pero eso no es correcto, la trama tiene lugar en 1974, en los meses previos y posteriores a la muerte del entonces presidente Juan Domingo Perón. En efecto, la escena del ascensor que rescaté en el motivo número cuatro tiene lugar en el Ministerio de Bienestar Social de dicho gobierno, en donde en la película trabaja Romano (Mariano Argento), el antagonista de Espósito, y desde el cual (en la vida real y en la película) operaba la Triple A, la nefasta agrupación paramilitar que prefiguró la represión que se vendría en el país en los años siguientes.-
Al momento del estreno de la película este abordaje causó cierto revuelo, tanto más cuando el partido que gobernaba en ese entonces el país (y en pleno pico de poder) era, precisamente, del mismo signo político que el mostrado en la película. El poncho se lo puso aquel al que le cupo…

Motivo N° 10: la técnica.-
Por encima de todas las cosas, esta película es un testimonio del talento enorme de su director. En cada fotograma la cámara está precisamente donde debe estar, nada falta ni sobra. Campanella combina diversos estilos, según los requerimientos de cada escena: a veces recurre a un estilo tradicional, con la cámara fija y al nivel de los actores; en otros casos utiliza ángulos extraños, que nos desestabilizan; a veces la cámara está agazapada detrás de algún objeto, transformándonos en un testigo directo de la escena; a veces estamos cerca de la acción y vemos todo con claridad, otras estamos lejos y tenemos que esforzarnos más; en algunos casos los planos son largos y fluidos, en otros el montaje es rápido y seco.-
Una de mis escenas favoritas, la del ascensor que ya mencioné, es un ejemplo perfecto de este punto: existen mil formas posibles de filmar la misma escena, entre las cuales Campanella encontró la perfecta a partir del uso de los espejos que nos permiten ver, sin necesidad de cortes o de movimientos de cámara, la acción de Gómez, la reacción de Espósito e Irene y - detalle que a mis ojos representa la frutilla del postre - el lento e interminable descenso a través de las lucecitas que se prenden con el correr de los pisos. Es simplemente brillante.-
Y por supuesto, es imposible dejar de lado la mítica escena del estadio. En el audiocomentario del DVD, Campanella explica al detalle cómo se filmó esa secuencia, combinando distintas técnicas desde la toma aérea con un helicóptero hasta la cámara en mano, pasando por el uso de grúas y las imágenes generadas digitalmente. Una verdadera obra maestra puesta al servicio de la narración visual y el entretenimiento.-

Comentarios

  1. Hola Bet
    Vaya por delante que tengo mucho más fresca la versión USA -con Campanella también implicado- que esta maravilla que, tan bien, nos presentas hoy.
    Si una abogada (guiño, guiño, codazo, codazo) puede quejarse de la trama judicial, un aficionado a ver deportes también puede quejarse de la inmensa cantidad de pelis -casi todas mediocres (siendo generosos)- que ponen la guinda en un campo repleto de espectadores. Ha habido desastres en estadios, pero parece que es un reto tácito entre directores el rodar una "espectacular escena en un estadio repleto". Cosa que sólo pasa en las pelis.
    El personaje de Francella es un claro homenaje al Dean Martín de "Rio Bravo" y, si me permites otro átomo de conspiranoía, hubo un tiempo que a todos los niños "abandonados" en los hospicios los apellidaban Espósito; nuestro Benjamín es todo un "huerfanito".
    Si Darín y Francella tienen su punto: yo le otorgo punto y coma a Soledad Villamil.
    Un saludo, Manuel.

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    1. Sabe, querido Manuel, que nunca he visto la versión USA (diría que me rehúso solemnemente, pero tampoco hay alguien que me lo esté pidiendo jaja). Lo poco que sé sobre ella me alcanza para anticipar que no me gustará.-
      Ay, que tampoco he visto Río Bravo, pero ya le llegará el turno y entonces recordaré la referencia que me hace. En cuanto a Espósito, no me acuerdo bien, pero creo que en el libro se llama diferente y aquí le pusieron ese apellido para acentuar su orfandad.-
      Y hablando de estadios, acabo de conseguir una peli de James Stewart en la que hace de beisbolista. Si da tela para cortar, ya aparecerá ese otro estadio por aquí.-
      Le mando un abrazo, cada uno con el punto y coma donde mejor le queda jaja, Bet.-

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  2. También la vi hace poco. Volvió a entusiasmarme. Y uno de los motivos es como señalas esa estructura para contar la historia. También cómo están construidos los personajes y los actores que los representan. Y cómo una intriga es en realidad una apasionante historia de amor.
    A mí sí me buscarán por mí pasión me encontrarían en un cine...
    Beso
    Hildy

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    1. Jaja, a mí me encontrarían en la tienda de DVD de segunda mano, querida Hildy. Justamente acabo de regresar (literalmente, hace dos minutos puse un pie en casa) de una escapadita y la joya del viaje han sido los hallazgos que tuve en ese formato. Estoy muy ilusionada con lo que estoy a punto de descubrir y espero que resulten cosas interesantes para comentar.-
      Ciertamente, esta película entusiasma en cada nuevo visionado. De veras que los actores están maravillosos, en especial Darín y Villamil en su representación de ambas líneas de tiempo. Siempre me gusta ver a los actores que tienen que representar mayor edad y que lo logran no sólo con ayuda del maquillaje sino de la postura corporal y el tono de voz también.-
      Te mando un beso enorme, Bet.-

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