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Diez años, cien motivos para amar el cine (quinta parte): High Anxiety (Máxima ansiedad) - Mel Brooks, 1977.-

Motivo N° 1: la intriga.-
Cuando descubrí está película en mi infancia, no había visto casi nada de Hitchcock y leído aún menos sobre su estilo, de modo que lo que más me atrapó de esta película fue la intriga. El Dr. Richard H. Thorndyke (Mel Brooks), un prestigioso psiquiatra, llega a su nuevo puesto en el Sanatorio para los muy, MUY nerviosos para reemplazar al director anterior, un colega que murió súbitamente. Parte del equipo médico parece aliviado por su llegada, pero su principal colaborador, el Dr. Charles Montague (Harvey Korman) y la enfermera Charlotte Diesel (Cloris Leachman), están que trinan. Todo parece un poco extraño en el sanatorio y la trama se complica cuando la hija de uno de los pacientes, Victoria Brisbane (Madeline Kahn) se acerca al Dr. Thorndyke durante una convención psiquiátrica para pedirle ayuda para su padre, lo cual provoca que el protagonista sea falsamente implicado en un asesinato para evitar que descubra la verdad sobre los manejos en el sanatorio.-
La historia está contada en la película de una forma delirante, por supuesto, pero no por ello deja de ser interesante y estar bien construida, en el sentido en que tiene valor en sí misma más allá del homenaje a Hitchcock.-   

Motivo N° 2: el amor por Hitchcock.-



Pero al mismo tiempo, el mayor valor de High Anxiety es el amor infinito por la obra de Alfred Hitchcock que desborda de ella. Claramente los guionistas (el propio Brooks, Ron Clark, Rudy De Luca y Barry Levinson, todos los cuales tienen roles también como actores en la película) conocen bien el estilo del maestro del suspense y lo homenajean con irreverencia que no está ayuna de afecto. No faltan en High Anxiety las casualidades y los McGuffins (incluso un tal “Sr. McGuffin” es mencionado en una escena), los ángulos de cámara improbables, las sombras y los reflejos que aparecen en lugares estratégicos, el romance, la acción, el uso de la arquitectura para contar la historia, la explotación de las pasiones y obsesiones de los personajes (aparece la fotografía como elemento clave), la “rubia Hitchcock”, la moda glamorosa, los pájaros y las duchas (utilizados en este caso para el gag), el inocente acusado de un crimen que no cometió… la lista sigue y sigue.-

Motivo Nº 3: la parodia.-
Todos estos elementos hitchcockianos que mencioné, pasados por el tamiz Brooks, arrojan un resultado en donde la parodia está servida. Ello determina que la cámara, en lugar de estar en un contrapicado imposible, aparezca debajo de una mesita de café esquivando tazas y platos, o que en lugar de atravesar paredes invisibles, rompa las ventanas que encuentra a su paso; que una sesión de terapia se convierta en un round de boxeo; que una conferencia de psiquiatría se vea perturbada por la inesperada aparición de unas niñas; que un ataque transmitido por teléfono sea confundido por una llamada erótica; que el pabellón de pacientes peligrosos albergue a un empresario que se cree un perro cocker… 

Motivo N° 4: la música.-



… o que un acento dramático dado por la banda musical provenga en realidad de un autobús que transporta a una orquesta completa. La música de la película fue compuesta por John Morris (de larga colaboración con Mel Brooks) en el mejor estilo de Bernard Herrmann y no sólo es utilizada para acompañar la acción o aportar tensión en momentos puntuales sino que también se presta para el gag respondiendo la pregunta que muchas veces nos hacemos en tono de broma durante los visionados: “¿¡De dónde viene esa música!?”

Motivo N° 5: el juego de adivinanzas.-
Decía que cuando ví por primera vez esta película, había visto muy poco Hitchcock. Pero con el correr de los años, a medida que fui descubriendo más y más de ese director, fui sacándole más el jugo a esta película y hoy encuentro un disfrute adicional en el juego de adivinanzas que me propone Brooks. Encuentro muy divertido ir encontrando las referencias, que a veces son narrativas, a veces son visuales, a veces son estilísticas. Las fundamentales, las que conforman el esqueleto de la trama, son por supuesto Vertigo y Spellbound, con un toque de North by Northwest. Pero no faltan también las referencias a The Birds y Psycho (más sobre ellas en mis últimos motivos), a Thirty-nine Steps, Rear Window, Dial M for Murder y otras más oscuras a Foreign Correspondent y The Wrong Man. ¿Encuentran alguna otra? Estoy segura de que no lo he descubierto todo.- 

Motivo Nº 6: la troupe estable.-
Una de las delicias que la filmografía de Brooks es esa troupe de actores que lo acompañaron durante años y que van a apareciendo regularmente en sus películas. En este caso, las caras más reconocibles para mí son las de Madeline Kahn, Harvey Korman y Cloris Leachman. La repetición en los elencos sirve para predisponer al público para la comedia: el género requiere de frescura, sorpresa y novedad pero también se sirve de la anticipación que nos produce el conocimiento del comediante. Hay gente que, en cuanto aparece en la pantalla, nos predispone para la risa porque nos ha resultado gracioso en el pasado.-
Y también - imagino - el gran conocimiento que tenga una compañía de actores ayuda a que puedan explorar nuevos límites en el afán de divertirnos, sobre todo cuando ellos se están divirtiendo tanto como lo están haciendo aquí.-

Motivo N° 7: Cloris Leachman.-
Dentro de esa troupe, mi favorita sin dudas es Cloris Leachman. Su enfermera Diesel es una creación maravillosa, en parte por la forma en la que está escrita pero en parte, por cómo Leachman la interpreta. Es además el personaje que más me ha costado “encajar” dentro del juego de adivinanzas del que hablé en el motivo número 5, porque es el menos literal, el que no encuentra un equivalente idéntico en la obra de Hitchcock (no hay ninguna enfermera sádica y malvada, si mi memoria no me engaña). Pero sí que hay muchas madres perversas y villanas malísimas, y la enfermera Diesel se alimenta de ellas (es una mezcla maravillosa de la Sra. Danvers de Rebecca y de Madame Sebastian de Notorious con notas de tantas otras).-

Motivo Nº 8: los actores secundarios.-
El otro lujo de High Anxiety es esa multitud de actores secundarios, algunos de los cuales sólo aparecen por unos pocos segundos, y que constituyen una galería delirante y maravillosa. Los pacientes del sanatorio, los pasajeros de los dos aeropuertos que visitamos (incluyendo el policía que lleva al Dr. Thorndyke al baño de caballeros al comienzo de la película y a la dama que lo ataca con un paraguas), los otros médicos, los empleados del hotel en San Francisco, todos ellos conforman un telón de fondo muy nutrido para esta película que, por transcurrir en una institución para muy, MUY nerviosos, te hace pensar que más gente no debería estar adentro que afuera… 

Motivo N° 9: la escena de la ducha.-



Para terminar, quiero rescatar dos de mis escenas-homenaje favoritas. La primera de ellas es una réplica casi toma por toma de la escena de la ducha en Psycho. Al llegar a su hotel en San Francisco, el Dr. Thorndyke está preocupado por la inusual muerte de uno de sus colegas, el Dr. Philip Wentworth (Dick Van Patten), que murió por hemorragia cerebral mientras conducía en una noche de tormenta. Buscando averiguar algo más, el protagonista le pide a un botones (Barry Levinson) que le consiga el periódico. El botones se hace repetir el pedido dos o tres veces, alegando cada vez una excusa distinta para su demora, y cada vez reacciona con mayor impaciencia.-
Una vez que el doctor está cómodamente instalado en su habitación, decide tomar una ducha previo a ir a su conferencia. Abre la canilla, se mete en la bañera, se enjabona, hasta aquí todo normal pero de pronto vemos a través de la cortina cerrada que la puerta se abre y una figura entra en el baño. Para terror del doctor, es nada menos que el botones, quien lo “apuñala” con el periódico enrollado mientras le grita con una vocecita histérica “¡Aquí tiene el periódico! ¿Está contento ahora?”. Thorndyke se agarra de la cortina de baño para intentar salir de la bañera, pero los ganchos se zafan y se queda con la cara apoyada contra el borde mientras un hilo de tinta se escurre por el desagüe. Con la mirada fija, el protagonista murmura “Este chico no recibirá propina”. Es simplemente maravilloso.-

Motivo N° 10: la escena de los pájaros.-



La segunda escena-homenaje favorita tiene lugar cuando Thorndyke es buscado por un asesinato que no cometió y espera a Veronica en un parque, sentado en una banca y simulando leer el periódico como para pasar desapercibido. De pronto, más y más palomas se congregan en la estructura que está detrás de él. Cuando una de ellas… ejem, “hace lo suyo” sobre el hombro del doctor, él se levanta discretamente y canturreando la canción de la película para buscar refugio en una caseta. Las palomas levantan vuelo y en bandada persiguen al doctor cagándolo de arriba a abajo hasta que llega a su refugio… que resulta tener una claraboya abierta por donde las palomas siguen atacándolo a su gusto.-
Detesto los pájaros, las palomas en especial, y creo que mi aversión tiene origen en esta escena más que en la obra de Hitchcock. Vamos… es más probable (y más odioso) que un pájaro te cague en la cabeza a que te picotee.-

Comentarios

  1. Hola Bet
    Lo último que me podía esperar es encontrarme con una peli-parodia entre tus "elegidas".
    Me encantó, en su día, la serie de pelis que la "troupe" Books realizaron en los setenta: "Sillas de Montar Calientes", "El jovencito Frankenstein", "Silent Movie", llamada -apropiadamente "La última locura"- y esta. Son una especie de tributo a los géneros mas "risibles" del cine anterior. Y que, como en tu caso, funcionan muy bien aunque no conozcas los referentes. También pueden verse intentando repasar las referencias, pero lo mejor era dejarse arrastrar a la "locura".
    Yo creo que el bueno de Mel metía en la batidora todo tipo de material y... disfrutaba de lo que salía. Por ejemplo, la enfermera Diesel nos sonaba bastante a la enfermera Ratched de la, entonces, muy reciente "Alguién voló sobre el nido del cuco"... que también era una institución parecida.
    Un saludo bajo un paraguas "anti-mensaje-palomero", Manuel.

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  2. Amiga y querida Bet, ¡¡¡esta de Mel Brooks me falta!!! Sobre todo he visto sus primeras películas como director y tengo un amor especial por Los productores y Silent Movie.
    Me has provocado tantas ganas de verla, que voy a ver si la consigoooo pronto.
    Beso
    Hildy

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