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Take a Letter, Darling (Ella y su secretario) - Mitchell Leisen, 1942.-


Mi entrada anterior me dejó con ganas de descubrir la dupla Rosalind Russell - Fred MacMurray. He aquí la primera de las dos películas que filmaron juntos, una comedia romántica que aborda la reversión en los roles del hombre y la mujer al estilo de aquellos años.-




Tom Verney (Fred MacMurray) es un joven artista necesitado de dinero que busca trabajo como secretario en la firma publicitaria de A. M. MacGregor y G. B. Atwater. Lo que no sabe es que MacGregor es una mujer con el rostro de Rosalind Russell, una exigente ejecutiva que despide al instante a todo secretario que muestre señales de estar enamorado de ella. Atwater, en cambio, sí es un hombre (Robert Benchley), pero no cuenta para mucho en la compañía, el verdadero cerebro es MacGregor. Verney no está muy conforme con su puesto, que lo obliga a montar todo tipo de farsas de acuerdo a lo que MacGregor necesita para conseguir clientes, y sin embargo sigue firme, en parte porque su empleadora le ha prometido un bono de diez mil dólares que le permitirá alcanzar su sueño de retirarse a Méjico a pintar… y en parte porque se ha enamorado de “Mac”.-

Esta película me trajo inmediatamente el recuerdo de Female, una película del pre code que reseñé allá lejos y hace tiempo y que también nos presentaba a una ejecutiva poderosa que tenía un romance con uno de sus dependientes. Ambas protagonistas viven una vida que parece reservada sólo a los hombres, con la diferencia (cortesía del Código Hays, sin duda) de que allí donde Ruth Chatterton no dejaba títere con cabeza, Rosalind Russell tiene toda su energía puesta en el trabajo casi hasta el final. Take a Letter, Darling tiene, sin embargo, algunos toques de desafío al Código que me parecieron muy interesantes. Por empezar, una escena en una tienda de ropa da una breve oportunidad para que MacGregor se quede en enaguas delante de Tom y de las cámaras; por otro lado, los términos del contrato dan pie a que todo el mundo haga cualquier tipo de suposiciones e insinuaciones sobre la verdadera naturaleza del trabajo. El amigo de Tom llega incluso a llamarlo un “gigoló” y el propio héroe cuestiona su masculinidad y su honradez en este trabajo que lo obliga a mentir y a someter su voluntad a la de su empleadora.-

Visualmente, la película es bastante estándar del género (todo luce impecable y la cámara está posicionada siempre en el lugar preciso para que podamos apreciarlo todo, con los primeros planos reservados como signos de exclamación de una determinada escena) y sin embargo cada tanto Leisen nos sorprende con una bella toma como aquella que acompaña a Mac en su camino hacia el dormitorio de la cabaña a la que ha llevado a Tom, mientras él se queda pensativo junto al fuego de la sala de estar. Con este director me ocurre algo similar a lo que mencionaba respecto de Sam Wood en mi entrada anterior: no podría enumerar sus películas de memoria, aunque reconozco su nombre cuando lo escucho, y en cuando empiezo a recorrer su filmografía encuentro muchas películas muy buenas y otras tantas que me encantaría descubrir. Es uno de esos “obreros” del oficio, que dirigieron todo tipo de géneros y que puede que no se hayan convertido en “autores”, pero sin embargo han dejado excelentes trabajos para recordar (entre mis favoritas de las películas de él que he visto, destaco Death Takes a Holiday, Four Hours to Kill!, Hands Across the Table, Midnight y Remember the Night).-

En cuanto a la estructura de la película, creo que su debilidad está en la segunda mitad en cuanto entran en escena los Caldwell, Jonathan (Macdonald Carey) y Ethel (Constance Moore), dos hermanos multimillonarios, él presidente de una compañía de tabaco y ella su leal consejera en materia de publicidad comercial. Mac quiere conseguir la cuenta de la empresa a toda costa y para ello convierte a Tom en un experto publicista que tiene que mantener entretenida a Ethel mientras ella trabaja en la aversión a las mujeres que sus cuatro divorcios han dejado en Jonathan. Comienza a tejerse a partir de aquí un cuadrado amoroso que no me despertó mucho interés, no sé si es porque Macdonald Carey no representa un digno oponente a Fred MacMurray o porque su personaje en sí (un ricachón bastante pavote, a decir verdad) no tiene suficiente peso como para sostener sobre sus hombros la responsabilidad que el guión de Claude Binyon pretende asignarle.-

Lo otro que deja un gusto raro es el final precipitado y en esto vuelvo a pensar en Female y en un punto en Woman of the Year, estrenada el mismo año que Take a Letter, Darling. No estoy segura de que el final sea congruente con lo que hemos estado viendo los noventa minutos precedentes y es que Hollywood ha tenido históricamente un problema para digerir el rol de la mujer en el ámbito profesional. Salvo que seas Melanie Griffith en Working Girl, parece difícil tenerlo todo, todo al mismo tiempo…

Sin embargo, pese a un final un poco desinflado la película funciona porque los dos protagonistas están aportando lo mejor que tienen para el entretenimiento del espectador. Russell y MacMurray trabajan bien en equipo porque sus estilos se complementan bien (ella llena de energía resolución y él que va con la corriente sin siquiera despeinarse). No diría que tienen mucha química romántica (ella es demasiado práctica para eso), pero me encantaron como pareja cómica. Sólo me resta ver la otra película que filmaron juntos, Flight for Freedom, para disfrutarlos en un registro completamente distinto.-

Comentarios

  1. Hola Bet
    Ya que hablas de "Working Gir" -no olvidemos que Melanie asciende "sobre" Sigourney en esta especie de "diablo-antes-de-Prada"- es difícil no pensar en "Remington Steele" y "Moonlighting" donde Zimbalist y Sepherd eran las "jefas" en la sombra y Brosnan y Willis eran la "cara masculina" de la empresa. Eso sí, los detectives es un mundo mas "seriable" que la publicidad de los cuarenta.
    No soy mucho de MacMurray; cuando hace comedia siempre parece que se ríe "un poco demasiado" de si mismo y cuando hace cine negro... pues hace de Fred MacMurray. En cambio adoro que Rosalinda sea taaannn Russell.
    Un saludo, Manuel.

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    1. Qué interesante ese paralelismo entre Secretaria ejecutiva y El Diablo viste a la moda (otra peli en donde la mujer poderosa se queda sola y la desventajada debe aprender a resignar la carrera para salvar su pareja), querido Manuel. ¡No pensé en esas series porque no las he visto, a decir verdad! A mí mamá le encantaba Remington Steele porque era admiradora de Brosnan y me acuedo que cuando ella la miraba siendo yo niña, siempre me aclaraba "Remington Steele es ella en realidad". De Luz de Luna no sabía que tenía un motivo similar, esa creo que no la miraba nadie en mi casa, aunque a mi hermana le gustaba mucho Bruce Willis (todavía le gusta).-
      A mí con MacMurray me pasa algo y es que si se me arrincona contra la pared, terminaría confesando que no me parece buen actor. Pero me resulta tan simpático y buen mozo (y tan alto) que siempre me gusta verlo. De inmediato me creo que la chica de la película se enamore de él, porque un poquito enamorada estoy yo también. Y Russell es fantástica, yo la conocí en His Girl Friday y si bien hasta ahora no he seguido su carrera al detalle, su presencia en una película es algo que me define a verla de inmediato (aunque me he llevado algún fiasco, debo decir, como con The Women o Picnic, dos películas que me resultaron insalvables pese a su participación). Y digo "hasta ahora" porque me dieron unas ganas locas de hacer un "Proyecto Rosalind Russell" y adentrarme en cuanta peli suya pueda encontrar.-
      Le mando un abrazo, Bet.-

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  2. ¡Me lo pasé bien con esta película! Y, bueno, tengo debilidad por Leisen. Aquí deja una comedia más que correcta...
    La premisa funciona: mujer espectacular con personalidad que necesita un hombre objeto y este se va rebelando de ese rol.
    Como dices bien, Jane y Fred están muy divertidos y te crees que haya una complicidad especial entre ellos. Y hacen natural que se vayan enamorando...
    Flight for Freedom no la he visto, pero creo que como película con mujer aviadora me quedo con de Dorothy Azrner con Katherine Hepburn, Hacia las alturas.
    Beso
    Hildy

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    1. ¡Ay, yo no he visto ninguna de las dos películas de mujeres aviadoras, querida Hildy, ni Flight for Freedom ni Hacia las alturas! No sé si el género me atrapa tanto, hace poco empecé a ver la película sobre Lindbergh que hizo James Stewart y ni la presencia de uno de mis consentidos me salvó la tarde. Terminé por sacarla y dejarla para otro momento.-
      Me gustó esta pareja y ciertamente Russell daba al dedillo con la descripción de mujer espectacular con personalidad. No hubo otra como ella, en el sentido en que es única en su tipo ¿verdad?
      (Por cierto, se te ha quedado pegado el recuerdo de Jane Russell de tu bella serie sobre Monroe, jaja, ¡esta Russell es Rosalind!).-
      Te mando un abrazo lleno de Russells, Bet.-

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  3. Jajaja, se me ha ido la pelotaaaa.
    Menos mal que estás ahí para advertirme.
    Y eso que Rosalind tiene tanto que ver conmigo.
    ¡Se va a enfadar un montón conmigo y no me extraña!
    Qué dos morenazas las Russell, jajaja, pero creo que Rosalind tuvo muchos más registros. Y Jane siempre fue realista y supo aprovechar sus limitaciones y su época dorada.
    Beso
    Hildy

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    1. Jajaja, puede pasar, querida Hildy.-
      Me queda tanto por descubrir de la filmografía de Rosalind, la he visto más en comedia que en drama (destaco la bella The Citadel, está genial en ella). Ya traeré mis descubrimientos en la medida en que vaya haciéndolos.-
      Más besos, Bet.-

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